Ir al contenido

Cesta

La cesta está vacía

Seguir comprando

A veces no hace falta ir hacia delante. Hace falta volver atrás y mirar mejor.

Este año nos dimos cuenta de que queríamos abrir más el círculo. Que más gente se cruce con lo que hacemos y con la forma en la que pensamos las piezas. No sumando objetos nuevos, sino afinando la mirada sobre los que ya existen.

La creatividad no siempre aparece como una idea brillante. A veces aparece como insistencia. Como volver a lo mismo una y otra vez hasta que algo se mueve. Hasta que deja de ser obvio. Bruno Munari hablaba de eso: de mirar lo mismo desde otro lugar.

En ese ir hacia atrás, entre mesas, prototipos y decisiones antiguas, reapareció una pieza.

Estaba ahí desde hacía meses. La conocíamos bien. La habíamos llamado cinturón ajustable. Y lo era.

Cuando la diseñamos queríamos una pieza reconocible, alineada con la marca, pero sobre todo útil. Los clicks como sistema, no como gesto. Como una forma de ajustar, mover, cambiar. Una correa pensada para acompañar el cuerpo, adaptarse a él.

Con el tiempo, bastó mirarla un poco más despacio para entender que no se quedaba ahí. Que no era solo lo que hacía, sino todo lo que podía permitir.

Al dejar de pensarla como una cosa concreta, empezaron a aparecer otras posibilidades.
La misma correa en otro lugar. En otro contexto. En otro gesto.

No como lista cerrada, sino como punto de partida.

Quizá crear tenga que ver con eso. Con volver una y otra vez a lo mismo. Con decidir hasta dónde se llega, sin necesidad de que haya un final claro.

Las piezas no se terminan del todo. Tampoco las ideas. Ni las formas de usarlas.

Cada una llega hasta donde alguien decide llevarla. Y ahí se queda. O sigue.

x